"El pasillo, estrecho y completamente a oscuras ejerce una presión brutal sobre mis sentidos, todo se afina para intentar encontrar una salida, palpas a derecha e izquierda, hacia arriba y hacia abajo, buscas en la pared algo a lo que asirte o incluso algo que pueda ceder y que permita que la oscuridad remita. Avanzas paso a paso, torpemente, con miedo a tropezar, sin saber si hay objetos en el suelo o algo a media altura que ponga en peligro tu integridad física... y cuando más negro lo ves todo, cuando la ceguera te trae loco, de repente, el quicio de una puerta, la cual dabas por inexistente ya a estas alturas, se abre lo suficiente para arrojar un pequeño haz de luz... Ignoro si son visiones, si mi cerebro desesperado proyecta esa ilusión y la transmite a mis sentidos, o si es real, si es lo que llevaba todo este tiempo confiando en ver, esa pequeña luz, que ilumina mi ánimo y sosiega mi corazón (aunque palpita más urgentemente que antes debido a la emoción).
Tras muchos tropiezos, tras multitud de intentos por arrancar las paredes que conforman este largo, estrecho y sinuoso pasillo, por fin, esa mínima partícula luminosa devuelve la sonrisa a mi rostro, aunque lejana e incierta es lo suficientemente real como para confiar nuevamente que el camino ingrato recorrido puede finalizar de la mejor de las maneras."
Ya hemos hablado aquí de la motivación, de las ilusiones, de la esperanza, de los factores que son parte ineludible de un buen Camino, de la necesidad de que se den todos ellos para sobrellevar la dureza y las pruebas que iremos encontrando en el recorrido... siempre, siempre, tras las nubes está el sol, tras la noche llega el día... ignoro si serán el sol y el día que anhelo, pero serán un sol y un día que aparecerán ante mis ojos. Ignoro cuanto pasará hasta que alcance la puerta, hasta que se abra más y deje pasar más luz. Lo que si sé es que avanzaré paso a paso hacia ella, al ritmo necesario para que no se escape pero con el ansia de escapar del frío de la oscuridad y lanzarme en sus brazos y perderme, ahora sí, para siempre entre ellos.
¿Cómo de liberadora puede ser la verdad?
Encontrarse con ella de frente, cara a cara es una experiencia gratificante y repito, liberadora.
Fortaleza de la Soledad
Al igual que Supermán, que en su "Fortaleza de la Soledad" se recuperaba de sus heridas o se encontraba con la presencia de su padre Jor-El, y atendía a sus enseñanzas y consejos, yo también poseo mi propia "Fortaleza de la Soledad", mi lugar de encuentro con lo trascendental, con lo espiritual, con lo divino... un lugar que me enseña, de mano de la naturaleza, la dimensión de nuestra presencia, de nuestra propia existencia, de lo limitada que es, enseñanzas de lo finito de todo, pues nada es para siempre.
Encontrarme hoy conmigo mismo en la soledad, tras cinco días muy malos, muchísimo, ha resultado fructífero.
Mar de nubes sobre La Orotava, y La Palma al fondo. by A.
Subiendo con mi coche, descubro la primera de las enseñanzas... Tras las nubes, siempre está el sol. Por muy oscuro que parezca todo, siempre, siempre sale el sol, está ahí presente aunque no lo veamos.
Quizás, como hoy, fue necesario subir un poco, tomar distancia del bullicio, de la rutina, de los problemas, y ahí aparecerá, radiante, iluminador...
Las vistas del lugar donde vivo son un gran regalo, una gran enseñanza.
Los últimos días, las casualidades han asomado su cabeza, y han hecho de las suyas... en la tele una peli, "Al final del camino", donde cuenta la experiencia xacobea de un fotógrafo y una periodista que se odian, pero que se hacen pasar por pareja para realizar un reportaje sobre un gurú que resuelve los problemas de parejas haciendo el Camino de Santiago, durante los seis días de peregrinación se ven envueltos en todo tipo de situaciones absurdas, delirantes, románticas... y hasta el final del camino, todo puede suceder.
Conclusión a la que llegué viendo la peli: el Camino une, y une para siempre. Une los corazones de las parejas, une la amistad de los amigos... une para siempre (jamás olvidarás con quien fuiste al Camino de Santiago, yo garantizo que nunca lo haré)
Hoy, unos CD,s de Andrea Bocelli, desaparecidos en una esquina de un armario, en el que rebusqué sin motivo alguno. Los puse en el reproductor de mi coche y su música, de corte romántico hacía de banda sonora de mi escapada de hoy. No entiendo nada de italiano, y conduciendo absorto en mis pensamientos, una letra se cuela en mi hilo mental... "Se la gente usasse il cuore" - "Si la gente usase el corazón" -- Tuve que escucharla varias veces.
"Si la gente usase el corazón para decidir simplemente lo que está bien y lo que no, sentirás que todos somos más felices"
El bien, la felicidad... todo se puede resumir en eso, en hacer lo correcto para ser felices.
La soledad, el silencio musical, la naturaleza... todo me habló con una claridad que asusta. Supe en ese instante que la había amado, que la amaba, que la había querido más de lo que ella misma era capaz de creer, lo supe, y eso me liberó.
Nadie es de nadie, el amor que le tengo me obliga a dejarla que decida, que tome su Camino, y aunque deseo que sea el mismo que el mío, entiendo que quiera coger otro, que busque su felicidad, porque, aunque la quiera con locura igual no basta para hacerla feliz.
Duele reconocer esa gran verdad, pero es liberadora. Te quiero, te amo, sé libre de elegir, sé feliz... al fin y al cabo eso es lo que se le desea a los que amamos, que alcancen la felicidad, aunque no sea con nosotros.
Teide y Roques de García - by A.
Puede ser, que usando el corazón decida que lo que está bien sea amarla en la distancia, sin estar cerca, deseando profundamente que alcance sus metas, logre sus objetivos, alcance la felicidad anhelada. Al fin y al cabo, el sol siempre estará ahí, y en la presencia de la inmensidad del Teide, con el Valle de Ucanca a mis pies he visto que somos finitos, que el tiempo pasa y cada día no aprovechado es un día perdido.
Mentiría si no dijera que me duele, me libera, sí, pero es doloroso, sobre todo para el orgullo, pero nunca se sabe, ""querer" (de amar) es poder". Y yo creo que sí se puede... ahora ya no depende de mi, me he liberado amando, sabiendo qué lugar ocupa ella en mi corazón y eso, como la compañía del Camino de Santiago, nunca se olvida.
¿Amar o depender? (Título de un libro de Walter Riso) --Yo decido amar, decido amarte. Quiero que mi amor por ella (por ti - si llegas a leer esto) sea una "experiencia plena y saludable".
La idea al finalizar el camino Xacobeo era volver a hacerlo a lo largo de este año, repetir la experiencia pero por una ruta diferente... fue parte de la promesa al Apóstol Santiago y parte del compromiso personal adoptado tras la gran experiencia que supuso, tanto a nivel emocional como espiritual.
El resumen de la peregrinación ya ha quedado reflejado en alguna de las publicaciones de este blog, que ha servido también en este tiempo de una especie de agenda emocional de lo acontecido desde entonces. Muchas vicisitudes, muchos momentos difíciles, situaciones inesperadas, decisiones erróneas, orgullos heridos, amores perdidos... Son múltiples los aspectos que el Peregrino Vital experimenta en este tiempo post-peregrinación.
by AyA
Planteando el nuevo proyecto, ahora me temo que en solitario, me planteo cuáles son los requisitos antes de volver a hacer el Camino, y en la línea metafórica de este blog, también me planteo, dadas las últimas noticias que han modificado mi conducta y actitud de estos dos últimos días, los requisitos que hay que tener para retomar un nuevo Camino vital o volver a la senda de uno ya recorrido.
Nuevo Camino: Lo principal y evidente es estar en forma. Iniciar una nueva andadura con llagas del Camino anterior no es para nada recomendable. Iniciar un nuevo Camino, disfrutarlo, conocerlo a fondo, recorrerlo sin presión, sin prisas requiere inexorablemente estar libre de heridas, de cargas que lo hagan insufrible y por lo tanto se convierta en una mala experiencia.
Empezar un nuevo proyecto de vida, un nuevo Camino, por lo tanto, requiere que estemos sanos en todos los aspectos, con las heridas cerradas y el ánimo renovado.
Físicamente mi dedo meñique me enseñó que una herida puede hacer, de lo que a priori debe ser una gran experiencia, algo doloroso y que impide disfrutarla al 100%.
No inicies Caminos si hay heridas sin curar.
Una nueva experiencia siempre estará llena de emoción, de sorpresas, de dificultades, por qué no, pero sobre todo es un mundo nuevo que descubrimos a cada paso, que nos sorprende y reconforta en el caso de que sea agradable lo que nos encontramos, o que genere rechazo en caso de no serlo, pero al fin y al cabo será una nueva experiencia, que se sumará a nuestra bagaje como seres. humanos
Repetir Camino: Es evidente lo que sucede cuando tomamos por la misma ruta una segunda vez... todo nos suena, no hay nada nuevo, y aunque haya pasado el tiempo, la esencia de ese Camino permanece, pueden haber modificaciones, vegetación de menos, edificaciones de más, "arreglos de cara", y alguna que otra pequeña sorpresa, pero repetir un trayecto ya recorrido carece de emoción y de ilusión, a no ser claro, que la experiencia anterior al haberlo recorrido lo haga apetecible por segunda vez. Y ya no te digo si ese Camino lo retomamos en malas condiciones, con las heridas antes nombradas, abiertas.
La aventura peregrina implica asumir los riesgos y los retos que el Camino nos plantea, ya sea nuevo o repetido, personalmente y por experiencia prefiero ir descubriendo nuevos caminos o terminar de explorar y explotar el iniciado (acabar en Finisterre es una opción - aunque sigo en terminología metafórica).
Una vez repetí un mismo Camino, y a cada paso que daba me daba cuenta que por ahí ya había pasado, y en consecuencia, con cada paso, perdía la ilusión y la esperanza de lograr un resultado mejor que el logrado la primera vez... evidentemente dejé ese Camino y busqué otros.
Existe un símbolo que en cierta manera refleja todo esto que cuento, y como no, es de origen celta, el Trisquel:
Según la cultura celta, el trisquel representa la evolución y el crecimiento. Representa el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Manifiesta el principio y el fin, la eterna evolución y el aprendizaje perpetuo. Entre los druidas simbolizaba el aprendizaje, y la trinidad Pasado,Presente y Futuro.
Los Caminos que emprendamos deben ser fuente de esto que el Trisquel representa, evolución y crecimiento, encontrar el equilibrio trinitario, entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Nos debe servir también para aprender, y no para repetir actitudes o experiencias, que como ya he dicho, en el caso de repetir Camino no serán del todo satisfactorias.
Evidentemente todo esto lo expreso desde mi propia experiencia personal de estos 37 años, y está claro que no todos opinareis igual, aún así, hecho mano de un conocido refrán: "segundas parte nunca fueron buenas" (salvo algunas excepciones en el mundo del cine sobre todo).
En definitiva... antes del Camino, ponte en forma, con heridas lo pasarás mal.
Las malas noticias nunca viajan solas, y tras una mala noche, con visita a urgencias incluida, y para rematar los acontecimientos de este 2013, el jarro de agua fría cae sobre mi de manera fulminante, cual rayo durante la tormenta que alcanza al árbol de la esperanza.
"Todos nos equivocamos, y eso puede hacernos sentir atormentados y paralizados. Reconocer nuestros errores es la mejor manera de sentirnos libres, y a la vez, aprender."
Yo he errado, muchas veces en mi vida además. De algunos errores soy más consciente que de otros, y por tanto, de algunos me he arrepentido más que de otros. Quizás muchos errores inconscientes no los he sabido descubrir o ver claramente, o tampoco me los han hecho ver.
Errar es humano... Perdonar, divino.
Por eso pido perdón por mis errores, por mis múltiples equivocaciones, por mi obstinada estupidez en muchas ocasiones, y por mi orgullo ciego.
La vida está llena de pérdidas y de ganancias, una vez más retomamos la dualidad que todo lo abarca, héroes y villanos, ángeles y demonios, razón y corazón, amor y desamor... Hoy, o quizás hace meses ya, ha tocado perder, la esperanza se torna gris, los miedos han vencido, los errores pasan factura. En las relaciones el miedo es el principal verdugo, lo acabo de descubrir ahora mismo, a las 22:43 de hoy martes 16 de julio de este, ya maldito, 2013.
La Sultana Aixa, tras la entrega de las llaves de la ciudad de Granada a los cristianos por parte de Boabdil, se dirigió a él en lo siguientes términos... "llora como mujer lo que no supiste defender como un hombre".
Toca aplicárselo, ya que no defendí con valentía lo que quería, no luché con todo por recuperar lo perdido, no me esmeré más en reparar el daño ocasionado... quizás confié en exceso en que el corazón y mis escritos guiarían al universo para mostrarme la señal que esperaba para no sufrir un rechazo, para no enfrentarme cara a cara a los errores. El mayor de ellos... la cobardía... culpable!!!
Ya comenté anteriormente que corazón y cabeza se enfrentaban constantemente en una lucha por imponerse, en una dura batalla donde, en mi caso, considero que debe ser el corazón el que venza. No puedo ir contra eso, no puedo auto-convencerme de qué es lo que siento por alquien por meros razonamientos cognitivos. Dios puso los sentimientos para algo, Dios pone a las personas en nuestro Camino por alguna razón, que aunque pueda parecer dolorosa, no deja de tener su sentido.
Supe en un instante concreto, que ella estaba allí por algo, para algo... y lo supe nítidamente, fue como una gran proyección delante de mis ojos, donde el corazón dió un brinco y lo supe. Al menos yo.... Dios la había puesto en mi Camino, y solo un necio no cuida los regalos de Dios.
"... y el miedo que, durante meses incomodaba mis sueños, tomó forma, y sus manos se aferraron a mi cuello sin dejarme respirar, sin permitirme queja, sin tolerar que lo que mi corazón guardaba, saliera a gritos... Te quiero!!!! Pero el miedo venció..."
"Buenos días, princesa! He soñado toda la noche contigo... sólo pienso en ti, princesa. Pienso siempre en tí."
Escena llena de emoción esta de La Vida es Bella, de Roberto Benigni, "una historia sencilla, aunque no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como en una fábula, está llena de maravillas y de felicidad".
Las adversidades del Camino se afrontan con valentía, optimismo y con la clara inspiración, motivación y fuerza que sólo el amor es capaz de proporcionarnos.
Las grandes historias, las míticas epopeyas surgen del amor. Y como bien introduce la película La Vida es Bella, la historia, aunque sencilla, no está exenta de dolor. Es una contradicción que el amor lleve emparejado el término dolor, es algo que no se comprende, o al menos algo que no debiera darse. Pero inexplicablemente lo acompaña, de la misma manera que la noche sigue al día.
Amar a alguien no debería suponer ningún tipo de dolor, todo lo contrario, debería ser un Camino lleno de bondades, de grandes momentos, de felicidad... Eso sí, nada es fácil en esta vida. Y como ya hemos ido reflexionando aquí, la vida y el caminar tienen grandes similitudes, y como todo buen caminante sabe, el Camino tiene sus altibajos, y por lo tanto sus buenos y malos momentos.
Pero al igual que la noche sigue al día, el día vuelve a vencer la oscuridad, y al alba, venceré, tras soñar contigo, y volveré a gritar... "Buenos días, princesa!"
Proteger... esa es la función que tienen asignada los ángeles. Seres inmateriales, mensajeros divinos de gran pureza.
La presencia de ángeles entre nosotros, inmateriales o no, nos predispone a aceptar que de una forma u otra estamos protegidos, o al menos eso queremos creer, y como bien sabemos, la fe es profundamente personal y subjetiva.
¿En cuántas ocasiones hemos sentido esa presencia protectora?
Los ángeles están presentes en multitud de aspectos que nos rodean a diario, artísticos la mayoría de ellos. Creemos que algunas personas que forman parte de nuestra vida asumen ese rol de ángel de la guarda, de ángel custodio, de protector. Confíamos en ellos, abrazamos la idea que transmiten y sentimos el calor de sus alas sobre nosotros, ganamos confianza y por lo tanto nos sentimos seguros.
¿A quién no le gustaría tener su propio ángel custodio?
Lo que es un hecho incontestable es que todo tiene su contraposición, todo tiene sus dos lados, y en el caso de los ángeles existe la del ángel caído, desobediente, rebelde, expulsado de la tutela divina... génesis de los demonios.
La soberbia hizo que Lucifer, portador de la luz, descendiera a los infiernos y se convirtiera en Satanás.
Caer es fácil, pasar de Ángel a Demonio por nuestras debilidades o errores no es tan difícil.
Cruzar la línea del bien y del mal puede ser lo más sencillo del mundo, pasar de héroe a villano puede ser cuestión de un momento de debilidad.
En nuestro Camino no es sencillo dar con personas que ejerzan de ángeles custodios, personas en las que confiar y con quienes sentirnos protegidos. Encontrarlas es todo un lujo, una bendición.
De la misma manera, hemos de estar prevenidos porque los demonios también acechan, se abalanzan sobre nosotros o incluso salen de nosotros mismos, y esos, sin duda alguna, son los peores demonios que podemos encontrarnos, los propios, los que nos atormentan en nuestra soledad, los que nos hacen no ser tan buenos como quisiéramos, los que hacen que el orgullo, la soberbia, el odio y el rencor, no nos dejen avanzar, impiden que alcancemos nuestras metas.
Vencer a los demonios, sacar nuestro ángel, sentirnos protegidos, pero a la vez ser capaces de proteger, de cuidar, de vencer al lado oscuro que todos, sin excepción tenemos, esa debe ser la aspiración... volver a ser un ángel, tu ángel.
Mientras las campanas de la iglesia indican la temprana hora, yo ya llevo casi una hora despierto. Extrañamente he dormido 6 horas seguidas, y el intervalo de 4 a 6 de la madrugada esta noche lo he podido dormir, pues ya es habitual estar despierto a esas horas, el insomnio me vence de forma automática y me visita de forma terriblemente puntual.
Las cuestiones económicas siguen girando y girando, manteniendo despierta mi preocupación, ideando formas de conseguir avanzar un día más, y ahora en verano me temo que la situación volverá a tornarse complicada, y eso que acometimos cambios radicales hace casi un año, a mi regreso de la experiencia peregrina.
La verdad es que las cosas han cambiado en algunos aspectos, y no por falta de voluntad, las circunstancias han ido venciendo. Sinceramente, mirándolo hoy, no se si estoy en mejor o peor situación que hace un año.
Recuerdo un día en una terraza del sur de la isla, reflexionando sobre esto mismo, pensando en la necesidad de aplicar de una vez por todas cambios profundos en mi vida. En mi primer artículo de este blog lo rememoro. Y ahora, revisándolo, solo pocas cosas han cambiado.
Para empezar sigo sin encontrar mi capacidad de decidir valientemente sobre aspectos que supongan un cambio muy radical en mi día a día. Me siento responsable de muchos, me siento en compromiso con algunos aspectos de los que no puedo renegar. Esa obligatoriedad la pueden confundir con comodidad, ese compromiso con mis obligaciones personales y profesionales la pueden mal entender como que estoy en una situación acomodada. Que es más fácil estar así, al abrigo, que tomar la determinación de cambiarlo.
No se si logro expresarme claramente... explicarlo más en detalle sería revelar aspectos más personales e íntimos que no hay necesidad de exponer en estos medios. La idea central de todo esto es que no estoy acomodado, aunque lo parezca, es que me siento responsable y obligado para con esas responsabilidades, y que no soy ningún vividor. Quizás han confundido o no conocen las motivaciones y razones de decisiones que tomé en el pasado, y eso ha podido crear un prejuicio sobre quien soy realmente. Prejuzgar o juzgar sin estar en posesión de toda la información, o sin contrastarla, suele ser uno de nuestros peores errores.
Pragmatismo no está reñido con los sentimientos. Si mi corazón me dicta una cosa de forma clara, he de ser consecuente con él, no puedo ir en contra de lo que siento, pues al fin y al cabo, siempre viviré conmigo mismo y con las consecuencias de mis decisiones. Cada vez que decidimos algo, esa decisión lleva implícitas cosas buenas y otras no tanto, pero esas últimas son más llevaderas y se asumen mejor porque la decisión que la ocasionó fue hecha desde el corazón.
A ti, que de forma consciente, o por puro azar lees estas líneas, te invito a que pienses si las decisiones que tomas en tu vida son tomadas desde el corazón o no. Cierto que todo precisa de un razonamiento, de un estudio y de aplicar una balanza que nos ayude a decidir, pero en ocasiones, quizás, nos autoconvencemos de que la razón ha de prevalecer sobre el corazón, y cuando eso ocurre, se produce una dura batalla entre ambas.
Todo es empezar.... empezar de nuevo a tomar decisiones que estén en consonancia con lo que sentimos, que nos acerquen a lo que deseamos y que, como objetivo fundamental tienen el alcanzar la felicidad, esa meta que cada uno se propone alcanzar en su Camino.