miércoles, 10 de abril de 2013

Día dos

(Martes 29/05)
06:30 de la mañana, con las primeras luces del alba iniciamos el ascenso hacia el cementerio local, atravesamos un monte de eucaliptos y tras casi dos horas de ligera ascensión llegamos ante la impresionante fachada del siglo XIII, de la catedral de Mondoñedo.
by AyA

Descansar contemplando la belleza del rosetón, de las torres, la magnitud de la construcción en un pequeño pueblo de apenas 4500 habitantes, es todo un lujo. 
Desayunar y sellar la credencial es todo uno, aparte de formar parte del ritual necesario que hay que seguir para conseguir la compostelana, pues para evitar picaresca se solicita dos sellos por día, uno a mitad de la ruta y otro en el destino final del día, que suele ser en el Albergue correspondiente. 

Pero el Camino continúa, las pausas son intensas pero breves, lo justo para reponer energías y reemprender la marcha con nuevos ánimos, en este caso el trayecto continúa por pista asfaltada a lo largo de unos 9 kilómetros, concluyendo en Lousada tras un tramo boscoso y de pronunciada pendiente.
A partir de ahí más pista asfaltada, cruzando más terrenos dedicados a la ganadería, con múltiples agricultores dedicados a sus faenas, preparar los silos cuyo contenido servirá para alimentar al ganado en el duro invierno.
by AyA

El trabajo agrícola desprende una inmensa sabiduría, toda una lección de cómo la tradición familiar, la sabiduría de nuestros mayores y la observancia de la naturaleza confluyen en un estilo de vida próspero y saludable. 

Prepararse para el invierno.... algo que sin duda deberíamos hacer todos, pues creemos que la vida será una primavera eterna.

Llegada a Gontán sobre las 14:15, donde el hospitalero nos pone al tanto de lo que podemos encontrar en los alrededores, aunque lo primero que hacemos es liberar nuestros cansados pies de las botas y ponernos cómodos. Lo siguiente, alimentar nuestro cuerpo. 

Carne, arroz, vino de la zona... Siesta. La siesta forma parte de la rutina peregrina, no sólo por el cansancio sino por las horas en que comenzamos el día, aunque son cortas, pues, por lo visto, ronco.

by Aya
Ducha, sí, ya lo sé, tenía que haber sido lo primero, pero la hora de llegada a Gontán podía coincidir con el cierre de los comedores, así que la ducha se pospuso para después del descanso. Al igual que la curación de una primera llaga en el pie derecho, antesala de lo que me esperaba en los próximos días. Betadine y tiritas, mis nuevos mejores amigos.

Visitar los pueblos que nos acogen e interactuar con los vecinos se convierte en un hábito.

A las 21:00 toca descansar, hoy ya está el día hecho, hemos pasado de los 48 metros a los 458 metros sobre el nivel del mar.

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