martes, 20 de agosto de 2013

Escoger

Desde mi libertad escojo el Camino que considero me llevará a cumplir mis deseos, mis objetivos, mis sueños, mis esperanzas. Desde mi libertad renuncio a otros caminos, porque como bien dice Paulo Coelho, eso solo puede desembocar en la nada.

Tener claro, por tanto, cual es el Camino a elegir es algo fundamental para cualquier peregrino, y ya no te digo nada si el peregrinar es el del día a día, el de la vida de cada uno de nosotros.

Como ilustra la imagen sabiamente, la combinación de posibilidades pueden ser variopintas diversas, equivocadas o acertadas, pero la decisión de cómo combinar los cambios de agujas es algo muy personal.

Un cambio de aguja permite a la vía ramificarse en dos o tres vías, por lo que tener definido el "hacia dónde vamos" es algo imprescindible antes de accionar el mecanismo que orientará nuestros pasos en una dirección u otra. Probablemente tengamos la posibilidad de volver sobre nuestros pasos, volver al desvío y tomar una nueva dirección, pero eso ya implica que no llegaremos al final del recorrido abandonado, con lo que eso implica. Hemos hablado ya muchas veces de las propiedades y características del Camino de cada uno, de lo fácil que puede ser en algunos momentos y de lo difícil que llega a ser en otros muchos. Nadie dijo que peregrinar, real o metafóricamente, fuera fácil y cómodo, que también lo será, pero intercalado con tramos difíciles, oscuros incluso.

Por tanto, al tomar la vía escogida, nuestra intención ha de ser la de llegar hasta el final del recorrido, alcanzar la estación final, donde nuestros objetivos se verán cumplidos.

Toma el control del cambio de agujas, decide cual es el Camino que deseas recorrer, acciona el mecanismo y avanza, supera los tramos difíciles, disfruta del paisaje, del entorno, de la compañía... disfruta, siente, aprovecha ...



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