domingo, 4 de agosto de 2013

Esencia

"Tras unos meses sin verse, y habiendo intercambiado apenas unos saludos, el abrazo y las lágrimas surgieron de forma espontánea, natural y sincera, y aunque podría interpretarse que era motivado por el entorno y el ambiente que los rodeaba, ambos sabían que no, que era algo más profundo y anhelado."

Cuando avanzamos por el Camino puede haber momentos en los que la abundancia de señales puede provocarnos confusión, momentos de bloqueo. Y no porque las señales sean necesariamente contradictorias, simplemente son abundantes y en algunos casos puede que alguna no se corresponda con la idea preconcebida que teníamos sobre el aspecto que esa nueva señal informa o indica.

En esos momentos dudar es legítimo, parar y pensar, observar bien las señales e interpretarlas correctamente se convierte en una prioridad. 


La palabra esencia proviene del latín essentia que a su vez proviene del infinitivo del verbo latino esse, ser = existir, cuyo participio ens es el ente como ser que existe. (estas cosas las saco de la Wikipedia)

La esencia de cada persona consiste en eso, en "ser que existe", es decir, en aquello que es de verdad, y aunque le cueste sacarlo a la luz, por los motivos que sean, no quiere decir que no estén ahí todos esos valores o características que forman parte de la esencia de cada uno de nosotros. Ayer me refería a ello en términos aristotélicos, la potencia y el acto.

Cuando llegamos a ese punto del Camino, que puede suponer un antes y un después muy diferenciado, donde las señales son tantas, habría que identificarlas en su esencia.

¿Se corresponden las señales que llegan hasta mi con la interpretación real que tenía yo de ellas? 

¿Dudo por haber tenido una idea preconcebida basada en un mal momento?

¿Me hablan desde su esencia, esencia que yo intuía que poseía?




Las dudas no solo son legítimas, sino que en ocasiones nos ayudan a situarnos nuevamente en el Camino correcto, fiarnos de las señales, estar convencidos de que la interpretación o lectura que hacemos de ellas nos muestran inequívocamente su verdadera esencia.

Es posible, hablando de personas (antes también lo hacía), que nuestras actitudes o nuestras cualidades, antes ocultas por miedos absurdos, retenidas por alguna mala experiencia, de repente se liberen ante la claridad de la importancia de lo que está en juego. Es necesario liberarlas, mostrarlas sin miedo, exponerlas de nuevo ante quien te importa, aunque a veces tengas el recuerdo del daño que eso supuso la última vez que sucedió (eso se llama vencer los miedos, superarlos tras enfrentarlos cara a cara).

Las señales que inundan las páginas de este blog están dirigidas a personas (a ti) concretas, y sólo desde su prisma, desde su experiencia, desde su intuición, desde su corazón podrán (podrás) interpretarlas en la clave correcta. 

Mi esencia es esta, la que supiste ver en mi desde un principio, sin ánimo de confundir. Quizás es que no supe liberarlas debidamente con anterioridad.

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