miércoles, 7 de agosto de 2013

La decisión

En ocasiones es tanto lo que quiero decir, tanto lo que quiero expresar, que no hay manera que las palabras tomen forma.

La experiencia vital pasa por muchos aspectos, uno de ellos el de las equivocaciones o errores, ya hablé en su día de esto en la publicación  "El derecho a equivocarse". No somos perfectos, nos equivocamos, y hay personas que reconocen y asumen esos errores y otras no. Quizás por mi carácter o por mi currículum de errores, esto es algo que tengo muy asimilado, y es por ello que no concibo el error sin el perdón. Supongo que también dependerá del tipo de error. Y claro está, el perdón proviene de una petición del mismo, de una aceptación por parte del otro del error cometido, y por supuesto, de la voluntad de no reincidir (también expresado todo esto en algún otro artículo anterior).

"Un día, vas a tener que tomar una decisión. Tienes que decidir el tipo de hombre que quieres llegar a ser..."

Esta frase, también de película, en este caso Man of Steel, es la conclusión a la que he llegado tras este proceso de asimilación de errores, de reconocer mis fallos y de arrepentirme por ellos. 

Es algo que decidí hace mucho, definir de una vez por todas el hombre que quiero llegar a ser... para ello he hablado de la Esencia, y he encontrado la inspiración y la motivación para hacerlo. 
Por diversos factores mi esencia se había perdido, había huído de mi, o quizás la habían hundido tanto que, como en lago pantanoso, le ha costado salir a la superficie, tras un duro tira y afloja. 

Son muchos los factores que sirven de estimulación, y en los últimos meses han fallecido más seres queridos de los que son aconsejables, y eso te hace ver las cosas de otra manera. No puedo seguir dejando que mis miedos me opriman, impidan que mi yo se desarrolle con naturalidad, ni pueden lograr que siga cometiendo estupideces, he de vencerlos, esa fue mi decisión. Parte de esa lucha se ha desarrollado en el papel, volcando todo lo que me he propuesto y siento en estas líneas, para dejar constancia de ello.

Para vencer hay que actuar, tomar decisiones y determinaciones, lo he meditado y madurado en este tiempo, en la oscuridad de ese pasillo eterno, ese en el que hace unos días asomó un breve brillo de esperanza. 

Pero para actuar necesito de la oportunidad, no puedo mostrar lo bien que nado si no me dejas entrar en la piscina o si me quitas el agua. Para demostrar el movimiento hay que andar.

dispuesto a saltar... sin excusas, sin miedos

Yo he tomado mi decisión y estoy dispuesto a asumir mi culpa, pero lo más que asumo es mi responsabilidad para con mi "yo recuperado", mi "yo mejorado", con la finalidad de arreglar de la mejor de las maneras posibles esos errores cometidos, poner soluciones claras a problemas concretos.

Caminar es errar, pero sobre todo es rectificar para volver a la senda correcta. Yo lo he hecho, y aunque no puedo evitar lo que sucedió, si que puedo mejorar lo que sucede. Pero para eso tenemos que mirar adelante, subir la mirada, ahora más que nunca.

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