miércoles, 17 de julio de 2013

El derecho a equivocarse

Las malas noticias nunca viajan solas, y tras una mala noche, con visita a urgencias incluida, y para rematar los acontecimientos de este 2013, el jarro de agua fría cae sobre mi de manera fulminante, cual rayo durante la tormenta que alcanza al árbol de la esperanza.

"Todos nos equivocamos, y eso puede hacernos sentir atormentados y paralizados. Reconocer nuestros errores es la mejor manera de sentirnos libres, y a la vez, aprender."

Yo he errado, muchas veces en mi vida además. De algunos errores soy más consciente que de otros,  y por tanto, de algunos me he arrepentido más que de otros. Quizás muchos errores inconscientes no los he sabido descubrir o ver claramente, o tampoco me los han hecho ver. 
Errar es humano... Perdonar, divino.

Por eso pido perdón por mis errores, por mis múltiples equivocaciones, por mi obstinada estupidez en muchas ocasiones, y por mi orgullo ciego.



La vida está llena de pérdidas y de ganancias, una vez más retomamos la dualidad que todo lo abarca, héroes y villanos, ángeles y demonios, razón y corazón, amor y desamor... Hoy, o quizás hace meses ya, ha tocado perder, la esperanza se torna gris, los miedos han vencido, los errores pasan factura. En las relaciones el miedo es el principal verdugo, lo acabo de descubrir ahora mismo, a las 22:43 de hoy martes 16 de julio de este, ya maldito, 2013.

La Sultana Aixa, tras la entrega de las llaves de la ciudad de Granada a los cristianos por parte de Boabdil, se dirigió a él en lo siguientes términos... "llora como mujer lo que no supiste defender como un hombre".

Toca aplicárselo, ya que no defendí con valentía lo que quería, no luché con todo por recuperar lo perdido, no me esmeré más en reparar el daño ocasionado... quizás confié en exceso en que el corazón y mis escritos guiarían al universo para mostrarme la señal que esperaba para no sufrir un rechazo, para no enfrentarme cara a cara a los errores. El mayor de ellos... la cobardía... culpable!!!

Ya comenté anteriormente que corazón y cabeza se enfrentaban constantemente en una lucha por imponerse, en una dura batalla donde, en mi caso, considero que debe ser el corazón el que venza. No puedo ir contra eso, no puedo auto-convencerme de qué es lo que siento por alquien por meros razonamientos cognitivos. Dios puso los sentimientos para algo, Dios pone a las personas en nuestro Camino por alguna razón, que aunque pueda parecer dolorosa, no deja de tener su sentido.

Supe en un instante concreto, que ella estaba allí por algo, para algo... y lo supe nítidamente, fue como una gran proyección delante de mis ojos, donde el corazón dió un brinco y lo supe. Al menos yo.... Dios la había puesto en mi Camino, y solo un necio no cuida los regalos de Dios.


 

"... y el miedo que, durante meses incomodaba mis sueños, tomó forma, y sus manos se aferraron a mi cuello sin dejarme respirar, sin permitirme queja, sin tolerar que lo que mi corazón guardaba, saliera a gritos... Te quiero!!!! Pero el miedo venció..."

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